Acto II: "Viejo y Nuevo"

03.10.2011 01:45

Acto II

“Viejo y Nuevo”

 

La trabajada y sudada figura de aquel acróbata subía y bajaba rápidamente al tiempo que realizaba acompasados giros brillantes, elevaba sus piernas sin dificultad para adquirir truncadas posiciones corporales y con un ritmo eficaz saltaba de un trapecio a otro mostrando una habilidad única. En su mente no había más que decisión, tenía fija ya una meta y la lograría a todo costo, ganaría, necesitaba hacerse con el papel para olvidar de ésta manera los errores del pasado. Dejar de estar a la sombra, Meryl ya no merecía estar al frente. Nunca le había dado importancia alguna que la chica siempre lo subyugase a su voluntad y antojo, más luego de la pesada actitud que demostró al enterarse que él entrenaría rudamente para la competencia, le dio a entender que ella no quería otra cosa que no fuese su beneficio, quería siempre ser el estelar, la reluciente protagonista. Eso se acabaría para Meryl de una forma u otra. Obito lo tenía presente, ya que con Guiliardi allí todo cambiaba, el ambiente estaba pesado y tenso. Gael era un acróbata excepcional, más su repentina fuga aún no la entendía del todo. Obito aterrizó algo fuera de sí, su cabello rojo claro lo tenía pegado al rostro perlado de sudor, dirigió la mirada a la pared espejo que había a la izquierda de la habitación de entrenamiento y se detalló.

Ya no era el mismo que cuando había hecho la prueba para ingresar al escenario, ahora estaba un poco más alto y definitivamente más grueso, tenía brazos tonificados, un pecho inflado y esculpido en todas las formas posibles. Obito tenía un rostro encantador y somnoliento, casi siempre llevaba una sonrisa socarrona en el semblante lo que le confería facciones de paz eterna. Pero en aquella oportunidad, no esbozaba su acostumbrada sonrisa, pues la determinación le obligaba a concentrar todos sus pensamientos, neuronas y músculos en su objetivo.   

Hacía ya más de cuatro años cuando ingresó en el teatro, se sentía nervioso el día de su audición, tanto que no pudo decir su nombre de manera correcta, provocando que el jurado se burlase de él, más callaron al verlo realizar lo que en ese preciso instante denominó “silenciosa alucinación” robándose los aplausos de muchos de los presentes, en especial de un muchacho desgarbado y de aspecto enfermizo que estaba en primera fila. Al bajar de escena, fue ese muchacho a pedirle un autógrafo pues según su criterio sería Obito por un largo tiempo la estrella de Liquidreams, en aquel entonces no tan afamado. 

Obito le sonrió, y se presentó debidamente.

-Soy Kawura Obito ¿Cómo te llamas tú?

-Ikari Gendo-dijo con los ojos como platos y llenos de un inmenso brillo mientras admiraba la desbarajustada firma de Obito-¡Cómo me encantaría realizar todas esas acrobacias que haces tú!-exclamó con ilusión el que entendía por Gendo-Pero no lo puedo hacer.

-¿Qué te detiene?-Obito pudo observar cómo se oscurecían los ojos de Gendo momentáneamente-Aunque para empezar, te recomendaría estar un poco más en forma-añadió Obito para alentar a Gendo.

-No es eso-Gendo susurraba, se encontraban de pronto caminando por las afueras del escenario, estaba cerca de bahía, podía respirarse lo salado del mar y se oían a unas cuantas gaviotas-Yo…yo tengo una enfermedad cardíaca que no me permite tener emociones tan fuertes-Obito bajó la mirada entristecido-¡Pero aún así soy muy feliz viendo las obras del escenario!-dio una carcajada al aire bastante falsa, Obito se sorprendió bastante y luego también rió.

-Me caes muy bien Gendo… ¿Vienes con regularidad a Liquidreams?

-¡Sí! De hecho vivo acá-apostilló el desgarbado muchacho, Obito alzó las cejas incrédulo-soy hijo del dueño.

-Asombroso, hijo de Fuyusuki Kotaru-Obito le alborotó el cabello a Gendo-bueno, si llego a obtener una plaza en el escenario, seguro que estaremos para arriba y para abajo ¡He conseguido un amigo nuevo!-exclamó Obito feliz, no se le daba muy bien hacer amistades.

-¿Aún dudas que lo conseguirás Obito?-dijo confundido Gendo-¡Eres maravilloso! El mejor en todo el día, nadie lo hizo como tú, ni siquiera cuando creíamos que la chica St. Claire lo había hecho increíble. Tú la has superado, Obito serás el nuevo Hamilton del mundo ¡Todos vendrán a verte! Te lo aseguro…

 

Obito saltaba una vez más, daba vueltas sin parar en el aire, esta vez lo conseguiría, abandonó el trapecio giratorio y ascendía a una velocidad descomunal, faltaba poco lo presentía, abrió los ojos y… no lo logró, aquella línea metálica se le escapaba una vez más. Se había dejado invadir por los recuerdos, pasadas memorias que lo asaltaron para hacerle ver que se había dejado dominar sin razón, pisoteado cuatro años seguidos, y entonces aparecía Gael para reavivar esa competitividad que llevaba en la piel dormida y que lo había poseído al inicio de su carrera en Liquidreams.

La puerta de la habitación de entrenamiento se abrió de golpe y entró sin previo aviso Gendo, caminó lentamente hasta la red de protección donde Obito descansaba.

-Sabía que estarías aquí, has elegido un horario de practica poco común-Gendo tomó asiento en una silla de madera desvencijada, Obito se bajó de la red y se sentó frente a su amigo, pero en el frío suelo-¿Evitando las miradas curiosas?

-No-contestó Obito mientras trataba de acompasar su respiración-pueden observar lo que quieran, sólo me verían fracasar una y otra vez la estúpida acrobacia que intento llevar a cabo-Obito miró con frustración los trapecios y le invadió una cólera increíble.

-Se que puedes hacerlo Obito-Gendo alentaba a su mejor amigo-siempre te lo dije, y te lo recuerdo, eres la estrella de Liquidreams… bueno… hasta que de manera trágica dejaste que Meryl se hiciera con todo lo que se le antojó-Gendo cambió su voz suave a un tono tajante. Obito se sintió mal, Gendo tenía toda la razón-¿Por qué lo hiciste?

-No lo sé Gendo-se quejó Obito-no vuelvas a lo mismo, ya sabes mi respuesta, Meryl me usó, me enredó.

-El amor es cosa de idiotas-refunfuñó Gendo-lo mantengo, te hace perder el rumbo.

-No estoy enamorado de Meryl Gendo, hasta cuanto te lo digo-Obito dejó escapar el aire lentamente y esbozó su acostumbrada sonrisa-¿A qué has venido en todo caso? Pensé que Agatha y Aarhus te tenía ocupado las veinticuatro horas-Obito rió un largo tiempo, pues Gendo puso una cara de pocos amigos pues los productores del escenario lo tenían agobiado.

-Me les he escapado-contestó Gendo en tono burlón-Y he venido a hablar con alguien que no me recuerde mis obligaciones-frunció el entrecejo-así que calla, por tu bien.

-Está bien-Obito se levantó y le alborotó el cabello a Gendo, su amigo también había cambiado, era un poco más bajo que su persona, había dejado atrás su figura enfermiza y ahora lucía más atractivo con un corte de pelo moderno y un tono amarillo tostado que contrastaba con el verde opaco de sus ojos redondos.

-¿Meryl no te ha vuelto hablar?

-No-Obito fue hasta el otro extremo de la habitación y tomó sus cosas-y espero que no lo haga, hasta después de la prueba. Es una idiota.

-Obito, estuviste ciego toda la vida-Gendo dejó escapar una risita tímida-¿Ya leíste la obra?

-No.

-Idiota.

-Estoy practicando ¿Vale?-Obito se acercó a Gendo y le tocó el pecho con la punta del dedo-además ya he tenido unas referencias y reseñas un tanto movidas.

-¡Meryl y Misato!

-Acertaste-Obito emprendió marcha a la salida-M&M están con las garras bien afiladas, Meryl me dijo que eras un demente y Misato la apoyó, que tu obra era un completo suicidio, más nunca comenté nada acerca de ello.

-Mi padre me ha dicho, que declararon que no participarías-Gendo camino detrás de Obito.

-Pues hablaban sin tener bases de lo que decían, al enterarme que una de tus obras sería puesta en escena, no sabes cuánto me alegre. Eres un genio en todos los sentidos Gendo, y lo tienes presente- Obito abrió la puerta que chirrió, Gendo salió primero y éste le siguió-ahora estamos ya montados en el tren y espero que vaya bien hasta el final.

-La audición es en dos días-dijo Gendo preocupado.

-Veremos qué pasa.

-Se que ganarás, Meryl es una gilipollas y Gael…

-…Es excepcional, y lo sabes.

-Obito, no es mejor que tú-espetó Gendo, iban por un pasillo a medio iluminar, estaban en el extremo norte de las instalaciones de Liquidreams.

-Fuyusuki lo apoyaba, es más, creo que desdeñó de mis habilidades y de las de Meryl.

-Él sabe muy bien que Meryl no tiene la proeza ni la valentía de llevar a cabo toda la obra, pero tú si. Sin embargo, Obito, no quisiera decirte esto pero, decepcionaste a mi padre después de tú actuación en el festival… Meryl…

-Ya lo sé Gendo-Obito volvía a sentirse muy mal por ser tan permisivo y pasivo con las actitudes de Meryl-ella se llevó todo el crédito de la acrobacia que diseñamos tú y yo para el festival circense. Yo se lo permití-Obito se detuvo en seco cuando llegaron a una de las salidas alternas del escenario, era la que daba al estacionamiento-No sucederá de nuevo, he despertado.

-¿Quién te ha hecho ver la realidad?-preguntó con curiosidad Gendo.

-La misma Meryl, lo que sucedió en la sala de proyecciones no lo podía dejar pasar por debajo de la mesa-Obito sacó del bolsillo de su mochila el periférico que le daba el control eléctrico de las cerraduras de su coche negro brillante-Dejemos el tema a un lado ¿Vamos a comer?

Gendo asintió, pero antes de dar un paso observó el edificio que abandonaban.

-¿No tendrás resentimientos de abandonar las obligaciones por un momento?-dijo risueño Obito.

-¡Agatha, Aarhus que les den!-Gendo se carcajeó fuertemente y fue junto a Obito hasta el coche.

Obito manejaba con una habilidad excepcional, iba sin decir una palabra, pues se concentraba en la situación que lo hizo despertar, a pesar de haberle dicho a Gendo, que en ese momento contestaba llamada tras llamada en su teléfono móvil, no hablar más del tema.  

Había pasado un día de la reunión con los accionista que había convocado el director del escenario, sin demora se les llevó a los elegidos a la audición hasta la sala de proyecciones de la compañía en el edificio Masishimoto, donde un reducido y privado grupo tendría información de primera mano sobre la obra escrita por Gendo, y de las acrobacias a interpretar el día de la prueba. La sala de protecciones no era muy grande, constaba con unas diez butacas y una pantalla al frente y fondo para las presentaciones digitales.

El silencio dominaba la sala, fue un lapso de tiempo bastante incómodo para todos, Obito tamborileaba los dedos de la mano derecha en el brazo de su butaca, observaba como Gendo nervioso se paraba frente a todos y sudando a chorros tenía una disputa interna sobre como iniciar la demostración, y las inquisidoras e imperturbables miradas de los productores de imagen, ingeniería y vestuario no ayudaban al pobre hombre. Todos tenían el entrecejo fruncido, sin vestigio de compasión en sus rostros. Se evidenciaba el mal humor de los productores por el cambio de proyecto, pues el trabajo comenzado en la producción escogida anteriormente se iría a la basura.     

-Esto…-tartamudeó Gendo rompiendo el silencio a medias-soy Ikari Fuyusuki Gendo, bueno… eso ya lo sabían… eh… soy el autor de la obra “Kommen Süsser Tod”-lo dicho por Gendo sonó atropellado y casi ininteligible. Obito bufó, no soportaba verlo así, pues no entendía como una persona con tal genialidad le costaba un trabajo inmenso dirigirse a un reducido grupo de personas, más verlo así enredado le causaba un tanto de gracia al pelirrojo.

-Bien…-Gendo miró a Obito nervioso, éste le sonrió demostrándole que lo apoyaba y que tuviese fuerzas para enfrentar a todos en aquella sala-…Se les ha convocado para detallar, primero con los elegidos para las audiciones las acrobacias que deben realizar y segundo con los productores los detalles primordiales de la preproducción.

Los mencionados productores se miraron entre sí, Meryl carraspeó y le tocó el hombro a Obito quien volteó con pereza y leyó los labios de la chica “observa todos los detalles” fue lo que dijo sin articular palabra alguna. Gendo se dio la vuelta hacia la pantalla y la encendió con un control remoto, Kawura enfocó su atención en la pantalla sin darle importancia a lo dicho por Meryl, pues claramente ella quería con precisión la información de cada uno de los movimientos proyectados, para hacerse con el papel. La pantalla mostró un fondo negro y de pronto se materializó una silueta masculina verde, a su lado apareció un trapecio a barra, conocido por Obito y todos los presentes. La silueta tomó el trapecio y se balanceó hacia delante y hacia atrás, con ímpetu y fuerza. De pronto pasados unos veinte segundos cuando el cuerpo se balanceaba hacia delante con rapidez, se soltó del trapecio y ejecutando un giro de rotación en trescientos sesenta grados, extendió los brazos y cogió dos barras verticales unidas por arriba y por debajo por una barra horizontal, haciendo las de un marco de puerta. Sobre la barra horizontal superior había una circunferencia acostada que se ceñía a un arnés de rectangular con un canal muy discreto para hacer girar todo el marco. Que fue, efectivamente, lo que sucedió cuando la silueta verde tomó las barras y posicionó sus pies en la línea horizontal inferior. Los giros parecían interminables, acompañados del balanceo hacia delante y atrás. Y justo en el preciso instante que el extraño trapecio iba hacia atrás y arriba, la silueta salió disparada girando sobre sí misma y en un segundo poco perceptible se tomó de una soga, y aún con fuerza de movimiento, se elevó unos metros soltó la soga y luego cayó sobre un trapecio convencional.

Nadie dijo nada al finalizar la proyección, Obito estaba alucinado y sabía a la perfección que los demás también se encontraban en la misma situación, era una acrobacia complicada, no pudo evitar sonreír más de lo que lo hacía, la genialidad de Gendo le ilusionó más de lo normal, esperaba con ganas que alguna de las escenas de la obra estuviese incorporada tal acrobacia.

-Te lo has pensado maravillosamente-dijo Obito, Gendo bajó la mirada apenado un tanto ruborizado.

-¿Piensas que es posible que alguno de nosotros pueda soportar todos esos giros en ese trapecio tan extraño?-preguntó Gael provocando una reacción de inquietud general, Obito borró su sonrisa y pensó detenidamente en la pregunta de Gael, tenía mucha razón. Enfocó luego su vista en Gendo, esperaba que tuviese respuesta a ese gran problema.

-Es imposible-se quejó Meryl por lo bajo-es una locura de principio a final, Misato se los ha dicho a ustedes tres, les advirtió de esto.

-¿Con que Misato aún está confabulando contra el proyecto de Gendo?-preguntó Gael entre divertido y sorprendido-Pero que patética resultó ser. Igual que tú Meryl.

-¡Calla Gael!-rugió Meryl poniéndose en una posición de ataque, Obito estaba alerta, no quería que se armara una escena de lucha.

-Con respecto a tu pregunta Gael-Gendo se aventuró a hablar para calmar los humos-no es imposible-pulsó unos botones en el remoto y en la pantalla apareció el trapecio en forma de marco de puerta con la circunferencia y el rectángulo con canal para los giros, rodeando el arco, en la proyección se hicieron distintos acercamientos del trapecio a la par que Gendo explicaba-El arco metálico que genera las vueltas puede ser calibrado para que ejecute una cantidad determinada de giros. Así el trapecista puede estudiar y mentalizar el momento exacto de saltar.

-Espléndido-comentó un hombre de cabello castaño y gafas de montura cuadrada bastante gruesas. Era el productor de ingeniería, August Clickster-es maravilloso Gendo, hace un año cuando fuiste a mi despacho para preguntar todo lo que ya has explicado, nunca imaginé que sería para algo como esto, para tu propia obra. Gendo me has dejado sin palabras.

Gendo se contentó mucho por lo dicho por Clickster.

-¿Un año?-se le escapó a Obito sorprendiéndole a un punto inimaginable, no había leído la obra de Gendo aún, y eso le apenaba. Su amigo había trabajado de manera constante, sin rendirse, sin quedarse a la sombra como su persona.

-¿Cuándo nos dan el acceso a la obra?-inquirió una mujer bajita y rechoncha con un moño negro bien apretado-el vestuario no estará listo en un abrir y cerrar de ojos-la mujer tenía la voz firme.

-Tampoco la escenografía, debemos empezar a ambientar pronto, por lo que se ve y los comentarios que he escuchado, la cosa está algo peliaguda-se quejó un escuálido hombre con ojos diminutos que daban la impresión de estar siempre cerrados.

-Agatha, Aarhus por favor tengan calma-pidió Gendo que se le veía bastante sorprendido por la aprobación de los productores-reproducción  hará las entregas en la tarde de hoy, justo mañana empiezan las pruebas para los demás roles y en tres cuatro días será la participación de Obito, Gael y Meryl.

-¿Entonces aprueban a Gendo?-preguntó una ofendida Meryl.

-¡¿Todavía con la absurda idea de oponerte a Gendo, Meryl?! Basta ya-se quejó Obito plantándose frente a su compañera, que decidió ignorarlo.

-En todo caso… ¿Eso qué has mostrado será toda la audición?-Meryl bufó y se levantó de su asiento-¿Una sola acrobacia? No es tan espectacular que digamos, me recuerda a un acto ya hecho, algo que he visto antes-Obito estudió la expresión de Meryl y pudo adivinar en esos grises ojos el deseo por entrenar, y así ganar. Mas lo que decía no era del todo falso, la acrobacia de Gendo recordaba alguna otra.

-No estarás copiando cosas ajenas ¿Verdad Gendo?-Meryl dijo aquello en tono burlón.

-Eso es una patraña, no hago esas cosas.

-Es que tanta genialidad de tu persona, un simple acomodador, me sorprende mucho-la chica se colocó una mano en la cintura y esbozó una macabra y llena de lascivia sonrisa-cuéntanos Gendo ¿Quién fue la victima?

-¡Meryl para!-gritó Gendo-no permitiré que me ofendas de esa manera-la tranquilidad y timidez se habían esfumado para dar paso a un Gendo con el carácter igual que su padre

>>Aquí la única persona que se vale de sucias artimañas para lograr lo que desea eres tú St. Claire.

Obito y los productores pusieron los ojos como platos. Gael en cambio adoptó una postura de apoyo incondicional a lo dicho por el autor de la nueva obra. Meryl respiró como un toro embravecido y al estar a punto de replicar Gael fue quien habló.

-Ya veo que no solo yo me he fijado en el asco de persona que realmente eres Meryl.

La chica aulló como un lobo herido, Obito actuó rápidamente y tomó a su compañera de escena y se interpuso entre ella y Gael; Agatha, Aarhus y August se echaron a un lado y reprobaron a todas voces la conducta de Meryl.

-¡Siempre tan malcriada!

-¡Está loca!

-¿Qué te altera tanto Meryl? ¿Acaso deberíamos dar crédito a esas acusaciones? ¿En realidad tus metas justifican los medios por lo que las logras?-Clickster su teléfono móvil marcó unos dígitos y haciendo un gesto a Gendo se retiró de la sala. Acto seguido se fueron Agatha y Aarhus.

-Guiliardi saldrás de aquí como la primera vez ¡Ya verás!-amenazó Meryl con una expresión maniática en el rostro.    

-¿Cómo la primera vez? ¿Saldré por medio de la influencia de la gran cuenta millonaria de tu padre y la protección que te ofreció y aún te sigue dando Misato, ella quien encubrió todos tus errores en el pasado?-Gael apretó los puños y escupió al suelo, se fue hasta el marco de la puerta y de espaldas añadió-esta vez no Meryl, te llevo la delantera en muchos aspectos, tú serás quien se destruya en una fracción de segundo, saldrás de aquí tal cual como lo hice yo, más la forma en que te irás será la peor. Ya no soy el viejo Gael.

-¡IDIOTA!-el chillido de Meryl le provocó un fuerte dolor de oído a Obito.

-¡Cálmate ya loca!-Obito la empujó a una butaca sentándola, Gael se retiró sin decir nada más-pareces demente ¿Qué ha sido todo eso? ¿Por qué Gael…?

-¡Silencio Obito! Él es un estúpido nada más, son puras palabras vacías. No podemos permitir que Guiliardi vuelva, corremos el riesgo de perderlo todo.

-¿Perderlo todo? ¿Qué fue lo que hiciste Meryl?-Obito no entendía nada. Estudió la postura preocupada y urgida de Meryl-contéstame.

-Poco importa-le espetó la mujer-Debo entrenar, andando.

-No iré a ninguna parte Meryl-se negó Obito cruzándose de brazos.

-¿Cómo dices?

-No te ayudaré en tu entrenamiento-puntualizó el pelirrojo-perderé el tiempo para mi práctica.

-Pero tú… Obito no eres rival para Guiliardi-dijo ofuscada Meryl-ni para él, ni para nadie realmente importante. Por algo vives a mi sombra, estás en la cima porque así te lo he permitido Obito ¡Vamos ya!

Obito no se movió de donde estaba, en ese preciso instante se daba cuenta de muchas cosas que había ignorado porque no quería ver la cara auténtica de Meryl St. Claire.

-Si quieres largarte, hazlo. Yo no iré-Obito tomó asiento y no medió palabra alguna con la chica que se retiró afanosa.

-Ha estado fuerte-intervino Gendo al cabo de un rato.

-Pues si-contestó Obito con pesar-siempre me lo dijiste Gendo, no quise escucharte.

-Tranquilo, algunos tercos como tú tienen que aprender con métodos bruscos-Gendo soltó una risotada.

-¿Qué ha hecho Meryl?

-Yo…-Gendo no pudo sostener la mirada de Obito y miró a la pantalla en blanco-no quiero ponerla en el puesto de la peor persona en tu lista Obi-Gendo le alborotó el cabello a su amigo, cosa que por lo general era al revés, luego chasqueó los dedos-sal de ese abismo, olvida a Meryl.

-No es tan fácil, ha sido mi compañera un largo tiempo, la creía mi amiga-Obito sacudió la cabeza un par de veces para deshacerse de esa idea-está demente…

-No sabes cuánto-Gendo volvió a reír y luego añadió-¿Quieres saber porqué te pareció conocida la acrobacia?

-Por favor-Obito se entusiasmó de pronto-a mí también me lo pareció, no dije nada para no ponerte una carga más.

-¿Recuerdas el año que ingresaste a Liquidreams? El estelar lo daba una acróbata invitada…

-¡El fénix!

-Exacto.

Gendo zarandeó a Obito por el brazo, ya no hablaba por teléfono, lo apagó para evitar que lo molestaran más, estaban cerca del restaurante donde comerían. Al bajarse Obito trató de despejar su mente un poco, y al dar dos pasos escuchó una voz familiar que le hizo detener en seco.

-Te felicito Obito

-¿Gael?-Obito le miró un tanto extrañado-¿Por qué me felicitas?

-Al fin has dado un paso que te ha costado, durante cuatro años a la sombra de alguien que no se lo merece. Espero enfrentarte con mucho entusiasmo-Gael iba acompañado de una chica acróbata del escenario, su nombre Obito no lo recordaba muy bien, pero le saludó muy entusiasmada.

-Gracias… supongo-Gendo tiró por el brazo a Obito y entraron al restaurante dejando a Gael y su acompañante atrás.

-Para ya ¿Eh? Hemos venido a olvidar el escenario, que nos da tantos dolores de cabeza pero aún así no podríamos vivir sin él.

Obito asintió, lo que decía Gendo era completamente cierto, no podía creer todo lo que había cambiado y en tan pocos días, influenciado por su mejor amigo y por quien sería su rival en potencia de ahora en adelante. Al sentarse a la mesa veía como Gendo articulaba un discurso más no le prestaba mucha atención, pues tenía en mente como lograr la acrobacia, sabía que la próxima vez que lo intentase por fin cumpliría su objetivo.