Acto III: "Un mal recuerdo"

03.10.2011 01:47
Acto III

"Un mal recuerdo"

 

Meryl estaba nerviosa, y eso no era una conducta normal para ella. Más desde la llegada de Gael Guiliardi, cualquier cosa por más simple que fuese la alteraba y sacaba de quicio fácilmente. Se Sentía atrapada y acosada, por un pasado que volvía de manera repentina y agobiadora, nunca había reparado en que debía prepararse para afrontarlo, pues no creyó jamás que volvería demasiado pronto.

Ese sábado caía una ligera pero pesada llovizna, denotando que definitiva e inequívocamente había llegado esa temporada del año en la cual las precipitaciones no daban tregua alguna, donde siempre el cielo luciría un tono grisáceo, y las nubes siempre amenazarían con tormenta. Y entre la fría y borrascosa lluvia, los fuertes vientos, la presión inminente de la audición y la quejumbrosa voz de Misato vociferando sermones cada dos por tres al teléfono, Meryl no se podría concentrar de manera total.

Como no pudo continuar durmiendo debido a las ansias, a eso de las cinco de la mañana la chica se dirigió al área de entrenamiento personal en su casa para calentar los músculos, el gran día había llegado y no se permitiría que una oportunidad así de grande se le escapase de las manos. Y por muy extraño que sonara, no anhelaba el papel, eso era lo de menos, pues su meta difería en muchos aspectos de los objetivos perseguidos por Gael u Obito. Ella deseaba humillar y pisotear a Guiliardi, quien se aparecía repentinamente para desnivelar su estilo de vida, aunado a ello debía dejarle claro a Obito, recientemente en estado de insubordinación, quien era y seguiría siendo por una larga temporada, la estrella de Liquidreams.

Dominaba a la perfección la técnica que Gendo les demostró en la sala de proyección, ella misma había hecho una acrobacia similar, más no quiso ponerse en evidencia del todo, aunque si había tenido la libertad de decirle a Gendo que su técnica le recordaba otra ya hecha, la chica sembró, esperaba, de manera exitosa la semilla de la duda en Gael y Obito. Sabía que tenía una ventaja sobre sus rivales, ellos no ganarían, la mujer tenía claro dos cosas importantes: Gael carecía de nociones básicas de Gimnasia, tenía razón de ello desde que le conoció tiempo atrás, y a Obito los saltos a distancia siempre le fueron un tanto imposibles.

Al Salir de la sala de proyecciones le comunicó su descubrimiento a Misato. La llamó al instante, su representante gritó tan estridentemente que la chica tuvo la sensación de que sus tímpanos estuvieron a punto de ser perforados.

-¿Entonces, Gendo les exige hacer la técnica de Layla?

-Pues si-contestó Meryl, hablaba con Misato a través de una video llamada, la imagen de Misato se reflejaba en una pantalla de tamaño moderado que se encontraba en el tablero del automóvil, asimismo Meryl se reflejaba en una pantalla parecida en el coche de su interlocutora-Además, todos ignoran que la he hecho.

-¿Hasta Obito?-dijo confundida Misato alzando las cejas sorprendida.

-así parece, y de Obito no me digas nada-se quejó Meryl frenando de pronto. Tenía la respiración agitada-Me ha traicionado de la manera más vil.

-¿Por qué lo dices?-Misato quien manejaba también, se detuvo de igual forma.

-Va en serio con la audición-Meryl y Misato se observaron largo rato.

-Obito no te llega a los talones Meryl-Misato volvía a la marcha-por él no te preocupes, debes tener cuidado es de Gael, su habilidad y su gran boca.

-Por supuesto, pero no podría probar nada-Meryl sintió una punzada en el estómago y un escalofrío le recorrió la espalda-carece de pruebas.

-¿Dónde dejas a Léon?-le recordó pesadamente Misato a la joven acróbata.

-¡Calla Misato!-exclamó Meryl y pisó el acelerador-además sería su palabra contra la mía, y dejemos el tema, no deseo recordar nada más.

Hubo un largo silencio, Meryl se había extraviado por unos segundos, perdiendo el rumbo pero luego se recuperó y tomó su camino.

-¿La técnica a realizar es igual a la de Layla, de principio a fin?-preguntó Misato al pasar los minutos.

-No-dijo tajante Meryl, había llegado a la calle de los restaurantes de más alta categoría en la ciudad, y justamente pasaba frente a una limosina brillante e imponente de donde se bajaba prepotente Gael, tras él iba una mujer esbelta y rubia con un hombre anciano con pinta de ranchero con sombrero de ala blanco y negro-Ese idiota…

-¿A quién te refieres?-cuestionó Misato observando la pantalla. Meryl no contestó, continuó manejando en silencio un par de calles más y detuvo su coche, respiró profundamente, era definitivo, no soportaba a Gael en ninguna de sus presentaciones.

-Es Guiliardi.

-¿De nuevo volvemos a él?

-Me pareció haberle visto hace un momento con Kenneth-conjeturó Meryl. Misato frunció el entrecejo.

-¿Kenneth?-preguntó-¿Bragnah Kenneth?-Meryl asintió apremiante-eso es imposible. Kenneth se reunirá mañana con Fuyusuki en New York-explicó Misato.

-¿Con Fuyusuki?-Meryl estaba sorprendida. Bragnah Kenneth era un importante empresario dueño de una cadena mundial de tiendas de alta costura.

-Sí-Misato resopló, se le veía bastante molesta de pronto-al parecer a Kotaru se le ocurrió que sería genial que Kenneth participara en la garantía del escenario y su primer aporte es a la obra de Gendo. Y por los vientos que soplan a Kenneth le ha gustado.

-¿Y qué tanto puede saber ese anciano de obras de teatro?-replicó Meryl sin darle mucha importancia-tal vez su pasión sea efímera.

-No lo será-cortó Misato la idea de Meryl-Bragnah ha sido patrocinador de grandes carpas a lo largo de la historia. Ya se me hacía extraño que no hubiese contactado a Kotaru, y ahora que Fuyusuki lo hace con la peor producción que se le ha ocurrido, al hombre, vaya, le ha encantado.

-Misato, te aseguro que el que estaba con Gael era Kenneth-aseveró Meryl-y, para responder a lo de la acrobacia, no es completamente igual, Gendo le ha hecho modificaciones, pero tiene las mismas bases que el Fénix Dorado de Layla Hamilton.

Misato gruñó y se oyó como apagaba el motor de su auto. En la pantalla de Meryl apareció en la esquina superior izquierda un contador con números en rojo, marcó cinco minutos y empezó a dar marcha atrás, era el tiempo restante de la conexión.

-He llegado al escenario. Tengo reunión con Gendo, voy a supervisar los trapecios de la audición.

-Yo estoy cerca de “La fontana”-rebatió Meryl, el contador indicaba que restaban tres minutos de conversación-voy a verme con Yuri.

-¿Yuri?-Misato puso los ojos en blanco-¿Yuri Quilliam?-la mujer tocó la pantalla con el dedo índice de manera amenazadora-¡No aprendes Meryl! Ten cuidado, el escenario no está para escándalos en estos momentos y sabes bien que la prensa está susceptible y alerta a cualquier movimiento de los miembros de Liquidreams. Lo que está haciendo Gael es jugar a ser de nuevo una celebridad, ser visto con gente importante en sitios distinguidos. Fuyusuki se lo debe haber recomendado, ya que apuestan que él gana la audición.

>>Que te vean con Quilliam no es muy bueno.

Meryl observó a Misato y se mordió el labio inferior, observó el contador y vio los últimos treinta segundos que restaban, pulsó un botón en el borde inferior de la pantalla y la imagen de Misato desapareció. Apagó su coche y se bajó tomando su elegante bolso. Esa reunión que había concretado le aseguraba una victoria completa.

El teléfono móvil de Meryl resonó de manera abrupta y desesperada, la joven se inquietó un tanto pues la tomó desprevenida, no se esperaba llamadas tan temprano ese día. Como se lo imaginaba, al tomar el aparato vio el nombre de Misato en rojo, no quería contestarle, pues hacía ya dos días que no se comunicaban, y Meryl tenía claro que su representante moría por saber porque se había reunido con el joven Quilliam, además le daría la mayor reprimenda de la historia. La chica tomó el teléfono móvil y lo apagó, Misato se enojaría aún más, pero así tendría un poco más de control en la situación que había generado. Ya el reloj marcaba las seis de la mañana pasadas treinta minutos. Su calentamiento estaba por terminar, mientras que la audición por comenzar.

La prueba estaba pautada a la nueve de la mañana, un sábado en el escenario donde las únicas personas con acceso permitido serían los postulantes, el director, el autor y los productores. También estaban invitados a la audición los accionistas y patrocinadores, más nunca se les veía en esa clase de eventos pues poco les importaban.

Meryl fue la primera en llegar, aún llovía y se mojó algo mientras cruzaba el amplio estacionamiento. Iba vestida con una malla de color verde agua y de momento un pantalón deportivo, el cabello lo llevaba amarrado en una alta y fuerte cola de caballo. Tenía con ella una mochila con un cambio de ropa que fue a colgar en el que pretendía fuese su camerino por mucho tiempo. Después de acomodar sus pertenecías fue inmediatamente al área principal de la compañía teatral.

La estancia donde se producían a cabo las maravillosas obras que daba a presentar Liquidreams era enorme. De forma rectangular una marea escalonada de butacas de cuero rodeaba a un magnífico escenario, el área tenía entradas y salidas para el público, y otras aparte para los acróbatas y miembros del grupo de producción, una de esas fue la usada por Meryl, le hizo emerger cerca del escenario, de esa circular tarima que le despertó incontables sentimientos emocionantes. En el centro del escenario se veía un único trapecio a barra, aquel donde la acrobacia comenzaría.

El techo abovedado tenía múltiples estrellas doradas que hacían de reflectores en ese momento apagadas. La única luz disponible se enfocaba en el trapecio que de manera extraña Meryl sentía que la incitaba a probarle, el corazón le latía con fuerza descomunal, la chica concebía como todo su cuerpo le pedía ejecutar la acrobacia de una vez, más debía controlarse. Pues sus impulsos por lo general no eran los más acertados. 

Poco tiempo después de ser aceptada en la compañía teatral, mucho antes de empezar sus actividades como miembro activo, Meryl asistió a la última presentación que llevó a cavo la acróbata número uno del momento, se llamaba Layla Hamilton y tenía un pseudónimo bastante extraño “El fénix”, Meryl ignoraba porque le decían así, hasta que admiró la acrobacia que le concedió ese apodo a la fabulosa Hamilton. La pelinegro sintió una conmoción repentina, era brillante y asombrosa la acrobacia, sin embargo detestó a Layla desde el momento en el cual empezó a elaborar su acto. Cuando concluyó todos la ovacionaron, produciendo un sentimiento de ahogo en Meryl, pues después de meditarlo allí sentada en una de esas butacas siendo parte del público, llegó a la conclusión que aquellos aplausos los tenía muy mal ganados.

Por más reluciente y prolija que fuese su técnica no era la mejor, pues al final todo se reducía a un circo, maroma y teatro, ayudada de luces y los efectos técnicos que en Liquidreams se acostumbraban a realizar, Meryl pensó que la técnica que tan famosa estaba haciendo a Layla Hamilton no llegaba a ser imposible para algún novato con talento como ella. El público abandonó la sala principal del escenario terminada la obra y apagados los reflectores, más Meryl no se inmutó. Esperó que las luces volvieran a encenderse y mostrasen a Layla, en lo que sucedió un grito resonó.

-¡¿Así que te crees muy mona, eh Hamilton?!-Meryl sintió que su garganta se desgarraba-tú fénix dorado no es la gran cosa, podría ejecutarlo mucho mejor de proponérmelo-Layla subió su azul mirada y fulminó a Meryl, era tremendamente hermosa, tenía facciones perfectas y perfiladas, derrochaba elegancia en las circunstancias en la que se encontraba, un tanto despeinada, con al frente perlada de sudor y la respiración algo agitada.

-¿Quién demonios eres chiquilla insolente?-su voz sedosa llenó toda la estancia principal. Aún Layla no se disponía a bajar del escenario, y los acróbatas que la acompañaban, admiraban la escena divertida.

-Soy Meryl St. Claire-gritó la chica pelinegro, bajó rápidamente hasta las bases del escenario y con las manos asiendo su cintura continuó-y voy a demostrar que tu talento no es más que una falsedad.

Algunos acróbatas ahogaron un grito, otros se rieron a voces. Layla dio dos pasos en dirección de Meryl, se detuvo de golpe y la estudió detenidamente.

-Te conozco-dijo al fin y se dio media vuelta-no vales mucho la pena ¿sabes? He visto tu audición, y no fue más que una pérdida de tiempo.

-¡No demostré todo mi potencial!-Meryl se subió al escenario, el cual tenía varios trampolines de distintos tamaños y formas-¡Lo haré ahora mismo ejecutando tu patético Fénix dorado!

-Eso quiero verlo-la voz de Layla de un segundo a otro sonaba forzada y cargada de ira-¡Anda ya!

Meryl ya había visto la técnica, le resultaba sencilla, la estudió en su mente en ese corto tiempo, ella era hábil una tremenda gimnasta, lo lograría sin más.

-Sólo te diré un par de cosas-dijo Layla mientras bajaba del escenario y se dirigía a un asiento de primera fila, rió luego de manera amarga-Se que no lo lograrás, eres una niña inservible, no lo dominarás nunca. Así lo intentes una y otra vez, figúrate que yo, aún siendo la acróbata número uno del mundo me ha costado mucho ejecutar el Fénix dorado…-Layla se acomodó en su asiento y echó una última hojeada a Meryl-…y es de mi invención.

A Meryl se le cortó un tanto la respiración, pero seguidamente bufó con fuerza. Saltó velozmente en uno de los trampolines y se elevó varios metros, cayó de nuevo en el mismo trampolín y se elevó aún más y tomó el trapecio en forma triangular que usaba Layla para realizar su técnica. El trapecio llevaba en el vértice un círculo metálico el cual mediante un mecanismo interno haría girar a Meryl de forma rápida y constante una vez ella colocara su cuerpo en dirección transversal a la trayectoria que tenía en ese segundo, adelante y atrás. La chica respiró profundamente, y se balanceó, se impulsó con fuerza y determinación. Escuchaba los murmullos, pero no le importaban mucho, tomó más aire e impulsó sus piernas a un lado, se posicionó transversalmente y empezó a girar sin control. Dibujaba una circunferencia amplia mientras iba hacia delante y se elevaba peligrosamente. Meryl cerró los ojos asustada, las manos le sudaban a chorros, se resbalaría, no podía fallar, no allí delante de todos. Maldijo en su mente a su gran boca y sus incontrolables impulsos.

La meta de la acrobacia era al entrar en la etapa de los círculos, elevarse y saltar en busca de un trapecio a barra simple en una posición más alta, sin embargo lo increíble de la técnica no estaba en poder tomar el siguiente eslabón, sino en la majestuosa visión y forma corporal que adoptaba Layla. Entre un trapecio al otro. Meryl abrió los ojos de golpe y enfocando por una brevedad invisible el trapecio superior soltó la barra que apretaba entre sus manos se elevó y la pose realizada se galardonó de burlas y abucheos, giró en redondo y con la punta de los dedos de ambas manos, precariamente sostuvo el objetivo.

La novata apenas respiraba, su cuerpo temblaba de pies a cabeza, se sentía fuera de sí, estaba mareada y sabía que ese fallido intento de realizar el fénix dorado la perseguiría el resto de su carrera. Dirigió la vista hacia el asiento que ocupaba Layla, pero ella ya no estaba  y quienes se quedaron la señalaban y le gritaban “perdedora” “creída” “igualada”.

-¡Meryl!-Misato gritó llenado con su eco la vacía sala, golpeó a la chica en la cabeza con la mano abierta y le soltó el reclamo más largo en la historia-... ¡Eres una persona completamente inconsciente! Y a todas éstas ¿Para qué rayos te reuniste con Yuri Quilliam?     

-para nada Misato-dijo tajante Meryl admirando aún el trapecio-ya sabía que te pondrías hecha una fiera cuando me vieras-dijo llena de coraje.

-No es para menos-reclamó Misato-ya me figuro que hacías con Quilliam-Misato obligó a Meryl verle directamente a la cara-Querías perfeccionar el Fénix dorado ¿A que sí?

Meryl Observó a Misato largo rato, tratando de comprender como era que esa mujer con la cual no tenía vínculo familiar le pudiese conocer tanto. Por supuesto que ese había sido el objetivo primordial al contactar a Yuri Quilliam, pues había sido él la pareja de Layla Hamilton por mucho tiempo y conocía la técnica de cabo a rabo.

-Nunca lo logré antes Misato-explicó Meryl-fallé la primera vez en redondo y en posteriores ocasiones el resultado fue el mismo.

-Layla Hamilton era y es única Meryl-objetó Misato-su fénix dorado arrebató el premio sin discusión en el festival circense, nunca se ha visto nada igual.

Meryl amplió las alas de la nariz enojada, aún no tenía un nivel superior a Hamilton, lo sabía, pero superaría a Guiliardi.

-No obstante, ayer lo he hecho…-se regodeó Meryl-no como lo hubiese ejecutado Hamilton, pero lo he logrado en cierta manera. Además Quilliam me ayudó en algo importante para la prueba de hoy-alegó Meryl un tiempo después-como controlar los giros y la fuerza de impacto al saltar-añadió con un brillo triunfante en los ojos-y he logrado la acrobacia de Gendo.

Entonces de repente una de las puertas de la estancia se abrió de par en par. Gael fue el primero en entrar, iba con paso despreocupado, le siguió un intranquilo Obito. Ambos venían en mallas como Meryl y pantalón deportivo negro y gris respectivamente. Detrás de ambos gimnastas venían hablando entre sí con voz muy baja Gendo con Agatha y Aarhus. Fuyusuki caminaba a paso lento con las manos en el bolsillo. Y para terminar el grupo asistente a la audición, pisándole los talones al director entró una pareja singular y distinguida: el hombre, alto y fornido, de piel esplendorosa y tostada, con el cabello rapado totalmente y una barba incipiente cuidada. La mujer rubia no se quedaba atrás en magnificencia, esbelta y de cabello blondo largo, con una mirada azul profunda, sus rasgos faciales eran perfilados un tanto puntiagudos. Caminaban juntos tomados de la mano, elegantes en todo sentido. Meryl dejó de respirar por un lapso de tiempo, los nervios la atacaron y su seguridad desapareció del todo.

-Buenos días y sean bienvenidos-comenzó Fuyusuki Kotaru dirigiéndose a la pareja sobre todos los demás presentes-hoy se realizaran la esperada audición para definir al protagónico del nuevo proyecto.

-No podemos perder más tiempo Kotaru-comenzó la rubia de voz sedosa-Las ansias por poco acaban conmigo ¡Que empiece la función!

Layla Hamilton fue una de las primeras en tomar asiento en primera fila con su pareja, la siguió luego toda la cuadrilla a excepción de Gendo, Gael y Obito. Meryl no podía dejar de verle, era como un objeto hipnótico, la chica se aferró al brazo derecho de Misato y le transmitió su miedo cuando el mar de Layla se cruzó con el crudo gris de los ojos de la joven.

-Tranquilízate, recuerda que no debes fallar-murmuró Misato y deshaciéndose del agarre de Meryl fue a tomar asiento. Meryl asintió de manera atrasada totalmente compungida. Dio media vuelta y siguió al trío que se le adelantaba y alejaba cada vez más. Al llegar donde estaban, Gendo comenzaba a explicar los últimos detalles de la prueba.

-La audición la empezaran los tres simultáneamente, debemos primero ver su coordinación en grupo, queremos observar su desplazamiento en el nuevo trapecio que he ideado junto con August-Gael y Obito asintieron-posteriormente, pasaremos a la evaluación individual...

Meryl no le prestaba mucha atención a Gendo, sacudió su cabeza un tanto para olvidar su primer encuentro con Layla, no la había visto en persona desde ese fatídico intento de ejecutar el fénix. Ahora que volvían a estar cara a cara tenía la oportunidad de dejarle claro como había evolucionado y que exigua era la distancia que le faltaba recorrer para ser mejor que ella y su, como aún tenía en mente, patético fénix dorado.