"Lo que fue y lo que es"
Acto II
“Lo que fue y lo que es”
Furuito atarashī
¿Qué estaba haciendo allí? Era la pregunta que iba y venía como el vaivén de las olas cercanas, el pensamiento se alejaba y desaparecía como la espuma de una ola que acabase de reventar, sin embargo en menos de lo que se esperaba volvía a emerger con fuerza y arremetía contra las paredes de su cráneo, tal cual la marea, que al devolver sus aguas las lanza de nuevo con un ímpetu mayor que el anterior contra la orilla, reventando así las olas, produciendo una densa espuma que desaparece en cuestión de segundos. No se podía explicar de qué manera había sacado las fuerzas para volver a ese lugar en donde sufrió una de las mayores pérdidas de su vida ¿Acaso estaría aplicando alguno de los consejos que le indicaba su doctor, o estaba siendo directamente masoquista y volvía al sitio donde fue realmente infeliz para comprobar que su dolor era tan real como el aire que respiraba a pesar que ningunas de las dos cosas eran visibles? No lo sabía, no podía encontrar la respuesta, había cavilado en el asunto por largo rato, sentado allí en el banco de frío metal en el paseo marino, con vista al vasto y profundo océano de distintas tonalidades de azul, que acompañado con la tostada arena brillante y el despejado cielo, hacían un juego de maravilloso paisaje para cualquiera que lo viese, aunque el muchacho allí sentado no le encontraba belleza y magnificencia, ni calidez, para su persona todo tenía una considerable nota de tristeza y sufrimiento, acompañado de la melancólica melodía que solía representar su vida.
El día ya estaba a punto de acabar para dar paso a una tranquila noche de verano. El sol terminaba de señorear el cielo con sus últimos rayos y le hacía tornarse de un vivo color púrpura con un naranja majestuoso, donde pronto el gran firmamento de estrellas se adueñaría de la infinita extensión celestial, revoloteando alrededor de un esplendor aún más grande, el de la redonda y singular luna. El viento soplaba con cándido placer, las ramas de los árboles cercanos se movían a un compás constante que de pronto iba al mismo ritmo que el romper de las olas. El alumbrado público se empezó a encender poco a poco, iluminando las calles cercanas al paseo marino, que también fue invadido por la intensa luz pública.
Similar a una amplia avenida era el paseo marino, recto y hecho de una piedra cobriza brillante, tenía aquí y allá bancos de rígido metal, postes de luz anaranjada, y toda su extensión era rodeada por una estructura metálica que servía de apoya manos. Al final del paseo se encontraba la atracción principal de la ciudad, un edificio en forma de carpa, con una ascendente ola de torrecillas muy bien delimitadas e iluminadas, era un teatro de ensueño, la compañía de fama mundial que manejaba aquel hombre que aborrecía en cantidades inagotables, al cual debía llamar padre. El muchacho suspiró y cerró los ojos intentando nuevamente encontrar la respuesta a su estúpida idea de volver a Japón, apretó la mandíbula y sintió que sus ojos comenzaban a arder, no lloraría, si bien, una de las razones por las cuales se había marchado era por el hecho que allí siempre lloraba, nunca fue feliz, entonces ¿Por qué había vuelto? ¿Necesitaba confrontar a su padre después de lo sucedido la última vez que le vio? Apretó los puños y abrió los ojos para perderse entre las pocas estrellas que ya se dejaban ver, mordió ligeramente su labio inferior y reprimió un gimoteo nostálgico. Quien le viese no dejaría escapar el hecho que en el semblante del muchacho solo se reflejaba abatimiento, el sentimiento de desolación no abandonaba sus ojos castaños, era una persona menuda, desgarbada, con la nariz puntiaguda y unos labios delgados color rosa, daba la impresión de ser en extremo frágil, con rasgos faciales delicados y sentimientos que cualquiera podía casi palpar y leer en su rostro.
Se llamaba Gendo Fuyusuki, aunque prefería ser llamado por el nombre de familia de su madre, Riotaku. Se levantó del banco y se apoyó ligeramente en el reposabrazos metálico que rodeaba el paseo, aspiró el aire lleno de salitre y sintió como sus fosas nasales se quemaban ligeramente, resopló con resignación al darse cuenta que nunca había tenido ningún tipo de relación con Kotaru Fuyusuki, su padre en términos legales. Cuando el doctor le recomendó sanar la relación con su progenitor, Gendo expresó que más bien debían tratar de crear una, ya que los vínculos entre ellos jamás llegaron a formarse propiamente. Gendo estaba solo, el corazón se le empequeñeció, y volvió a cerrar los ojos para reprimir más lágrimas, pues de repente recordó la melodiosa voz de su madre, quien ya no le acompañaba. Ya era hora de entrar, posiblemente todo el día laboral en el teatro estaba por acabar y Fuyusuki debía saber que su hijo había arribado en el país ese día.
Gendo dio media vuelta y emprendió la marcha en dirección al teatro, el viento le removió el cabello rubio y negro, respiró profundamente preparándose para lo que le deparaba el destino allí dentro de la compañía de su padre, pero entonces en un segundo todo pensamiento relacionado con las posibilidades de la reunión con Fuyusuki se borraron, pues lo tropezaron de forma brusca. Gendo dio dos pasos hacia atrás, trastabilló y se cayó aparatosamente golpeándose los codos y la espalda. A su lado, también en el suelo, estaba el chico quien le había tropezado, de rodillas diciendo un montón de cosas entre dientes.
-Disculpa-dijo al cabo de un rato levantándose-¿Te…puedes levantar, te ayudo?-dijo en un susurro audible, le extendió la mano a Gendo, que le vio por unos segundos sin reparar en el gesto del desconocido-¿Estás bien?-preguntó preocupado el muchacho frunciendo un poco el entrecejo. Gendo reaccionó en ese momento y se puso de pie de forma veloz, a la vez que su rostro era invadido por un intenso color rojo, avergonzado sin saber porqué.
-¡Disculpa!-exclamó con una pequeña reverencia-ha sido mi culpa yo no te he visto.
-¡No ha sido tu culpa amigo! Y en todo caso yo tampoco vi muy bien por donde iba, además corría, así que estamos a mano-el desconocido colocó una de sus manos en el cabello de Gendo y lo revolvió-¿Ibas al escenario? Ya todos se están yendo-el rubor de Gendo iba en aumento, y se alejó unos pasos.
-yo…yo…-Gendo tartamudeaba, no estaba acostumbrado a hablar con nadie, sus interacciones en la universidad eran muy básicas, y casi nulas-…gracias…-volvió a decir de forma torpe, desvió la mirada a un lado-necesito llegar al teatro antes que todos se vayan.
-¿Darás la prueba para entrar al teatro?-preguntó el desconocido. Gendo lo miró de reojo y luego volvió la vista hacia el horizonte, con quien había chocado era un joven pelirrojo, que llevaba un corte moderno sin flequillo, y era acróbata. Lo había visto dar una magnífica prueba ese día, su audición para entrar en la plantilla de acróbatas de la compañía de su padre, había sido por mucho la mejor de todas, asombrosa y única.
-No… yo no…es que… no iba a eso-Gendo respiró profundamente para calmarse, se sentía estúpido y tonto, como si nunca hubiese hablado con otro ser humano, aunque jamás intercambiaba más de cinco palabras, y nunca había estado en una situación similar, agradeciendo, apenado, y con alguna especie de traba en la garganta que impedía que sus cuerdas vocales ejecutasen bien su trabajo.
-Bueno, pero ¿Estás bien?-preguntó el acróbata acercándose, sonreía abiertamente y de forma sincera, parecía feliz, alegre, como si ningún problema aquejara su vida. Gendo asintió, moviendo rápidamente su cabeza-¡Me alegro por eso!-el pelirrojo extendió su mano hacia el muchacho-Soy Kawura Obito.
Gendo puso los ojos como platos, y se quedó observando la mano extendida por un rato. Dudó mucho antes de responder el saludo, y lo llevó a cabo a duras penas.
-Soy…Fuyu…Riotaku Gendo-dijo con voz queda y lastimera, volviendo a desviar la mirada aún apenado, giró sobre sus talones y se apoyó en el barandal a respirar profundamente. El pelirrojo se le unió, el viento aumentaba la velocidad, moviéndoles vertiginosamente el cabello.
-¿Por qué has venido al escenario si no vas a aplicar para entrar?-preguntó con curiosidad Kawura Obito al pasar los minutos.
-Debo hablar con Fuyusuki, el director-respondió secamente Gendo-tengo una cita con él, asuntos administrativos, nada de acrobacias.
-¿Por qué no?
-No…no puedo-Gendo entristeció aún más su mirada-sufro una enfermedad cardíaca que no me permite emociones tan fuertes-añadió con un tono cada vez menos audible, no sabía porque le decía todo aquello a ese recién conocido, jamás lo había hecho con nadie.
-Lo siento-se disculpó Obito y le apretó el huesudo hombro a Gendo.
-¡No que va!-Gendo hizo un gesto de desdeño con la mano-soy más bien de pluma y papel, me parecen que las acrobacias son muy peligrosas, aunque maravillosas y asombrosas, de hecho tú audición fue formidable.
-¿La has visto?-Obito puso los ojos como platos-¡pero tengo entendido que no se aceptan espectadores en las audiciones!
-No lo hacen-concedió Gendo-Yo soy el hijo del director, así que prácticamente acá en Japón esto-Gendo señaló el teatro-equivale a mi hogar-apretó la mandíbula, aquella frase encerraba mucho más de lo que Obito podría imaginarse. El pelirrojo alzó las cejas lanzando un largo silbido de admiración, y Gendo se sorprendió de nuevo al ver como seguía dando datos de su vida a Obito con quien extrañamente se sentía bien hablando. Por lo general a Gendo le venía mejor andar solo, sin compañía, ni amistades, la soledad era mejor.
-debe ser un deleite ser hijo de alguien con un genio tan magnífico-Gendo rió socarronamente.
-No sabes lo feliz que me hace eso-apostilló con sarcasmo, luego bufó, que concepto tan errado tenía la mayoría de la gente sobre su padre-Tú audición fue formidable-agregó Gendo para desviar el tema de su padre-la mejor.
-¿Así lo crees?-preguntó con ansias Obito ampliando su sonrisa-¿Tendré el puesto ya ganado?
-Estuve un buen rato observando las audiciones, y cuando pensé que la chica de apellido St. Claire había sido maravillosa… subiste tú al escenario… ambos será admitidos sin dudarlo-Gendo contestó sin siquiera mirar a Obito que tenía los ojos casi fuera de las cuencas por las palabras que acababa de pronunciar-Debo irme.
-Fue bueno conocerte Gendo-Obito le guiñó un ojo al solitario muchacho y le dio unas palmadas en la espalda-apresúrate, posiblemente tu padre se vaya antes que llegues a su oficina.
Gendo asintió, se hizo a un lado y volvió al camino rumbo al escenario. Nunca se podría haber imagino que aquel extraño sujeto, aparentemente siempre feliz, sería su mejor amigo dentro de poco tiempo. Al estar a unos veinte pasos lejos de Kawura, giró la cabeza y haciendo un ademán se despidió de Obito, que se lo devolvió inagotablemente sonriente.
La trabajada y sudada figura de aquel acróbata subía y bajaba rápidamente al tiempo que realizaba acompasados giros brillantes, elevaba sus piernas sin dificultad para adquirir truncadas posiciones corporales y con un ritmo eficaz saltaba de un trapecio a otro mostrando una habilidad única. En su mente no había más que decisión, tenía fija ya una meta y la lograría a todo costo, ganaría, necesitaba hacerse con el papel para olvidar de ésta manera los errores del pasado. Dejar de estar a la sombra, Meryl ya no merecía estar al frente.
Nunca le había dado importancia alguna que la chica siempre lo hubiese subyugado a su voluntad y antojo, más luego de la pesada actitud que demostró al enterarse que él entrenaría seriamente para la competencia, le dio a entender que ella no quería otra cosa que no fuese su beneficio, quería siempre ser el estelar, la reluciente protagonista. Eso se acabaría para Meryl de una forma u otra. Obito lo tenía presente, ya que con el simple hecho de que en las preliminares para la audición final hubiesen sido seleccionados Guilliardi y Clémence, aparte de Meryl y su persona, allí todo cambiaba, el ambiente estaba pesado y tenso. Por una parte el regreso de Gael había sido una sorpresa bastante inesperada y desagradable para muchos, Gael era un acróbata excepcional, más su repentina fuga no lo dejaba muy bien parado, y Clémence era inigualable, un talento único, sin embargo al partir Gael la chica se fue empequeñeciendo trágicamente.
Obito aterrizó algo fuera de sí, su cabello rojo claro lo tenía pegado al rostro perlado de sudor, dirigió la mirada a la pared espejo que había a la izquierda de la habitación de entrenamiento y se detalló. Ya no era el mismo que cuando había hecho la prueba para ingresar al escenario, ahora estaba un poco más alto y definitivamente más grueso, tenía los brazos tonificados, un pecho inflado y esculpido en todas las formas posibles. Obito tenía un rostro encantador y somnoliento, casi siempre llevaba una sonrisa socarrona en el semblante lo que le confería facciones de paz eterna. Pero en aquella oportunidad, no esbozaba su acostumbrada sonrisa de dientes perfectamente alineados y blancos, pues la determinación le obligaba a concentrar todos sus pensamientos, neuronas y músculos en su objetivo, por lo que llevaba el ceño un tanto fruncido.
Hacía ya más de siete años cuando ingresó al teatro. Se sentía nervioso el día de su audición, tanto que no pudo decir su nombre de manera correcta, provocando que el jurado se burlase de él, más callaron al verlo realizar lo que en ese preciso instante denominó “silenciosa alucinación” robándose los aplausos de muchos de los presentes, en especial de un muchacho desgarbado y de aspecto tristón que estaba relegado y medio escondido admirando las audiciones. Al bajar de escena, y tiempo después cuando se disponía a tomar un poco de aire fresco, fue ese muchacho con quien tropezó y habló por unos cuantos minutos, la audición salió a relucir y lo magnífica que había resultado para el muchacho desgarbado de cabello color paja y negro, Obito se enteró que era el hijo del director Fuyusuki y por lo que pudo notar no era alguien feliz.
Obito saltaba una vez más, daba vueltas sin parar en el aire, esta vez lo conseguiría, abandonó el trapecio giratorio y ascendía a una velocidad descomunal, faltaba poco lo presentía, abrió los ojos y… no lo logró, aquella línea metálica se le escapaba de las manos una vez más. Se había dejado invadir por los recuerdos, pasadas memorias que lo asaltaron para hacerle ver que se había dejado pisotear por muchos años seguidos, y entonces aparecía Gael para reavivar esa competitividad que llevaba en la piel dormida, y no sólo a él, pues Clémence estaba muy animada tanto como al inicio de su carrera en Liquidreams.
La puerta de la habitación de entrenamiento se abrió de golpe y entró sin previo aviso Haruto Gendo. Caminó lentamente hasta la red de protección donde Obito descansaba frustrado por no lograr la acrobacia.
-Sabía que estarías aquí-Gendo tomó asiento en una silla de madera desvencijada que protestó bajo su peso-has elegido un horario de práctica poco común-Obito se bajó de la red y se sentó frente a su amigo, pero en el frío suelo-¿Evitando las miradas curiosas?
-No-contestó Obito mientras trataba de acompasar su respiración-pueden observar lo que quieran, sólo me verían fracasar una y otra vez la estúpida acrobacia que intento llevar a cabo-Obito miró hacia los trapecios y le invadió una cólera increíble.
-Se que puedes hacerlo Obito-Gendo trataba de alentarlo-has pasado la primera prueba, las preliminares, que no estuvieron muy fáciles que se diga-Gendo resopló con aburrimiento-siempre te lo he dicho, ahora te lo recuerdo, eres la estrella de Liquidreams… bueno… hasta que de manera trágica dejaste que Meryl se hiciera con todo lo que se le antojó-Gendo cambió su voz suave a un tono tajante. Obito se sintió mal, su amigo tenía toda la razón-¿Por qué lo hiciste?
-No lo sé Haru-se quejó Obito-no vuelvas a lo mismo, ya sabes mi respuesta, siempre será una gran interrogante-puso los ojos en blanco, Gendo todo el tiempo insistía en lo mismo.
-ella te usó, Obito, debes admitirlo, te usó y te enredó-refunfuñó Gendo-el amor es cosa de idiotas, lo mantengo, te hace perder el rumbo.
-No estoy enamorado de Meryl, Gendo ¡Hasta cuando te lo digo!-Obito se estaba enardeciendo, dejó escapar el aire lentamente-¿Y qué sabes tú de amor? Nunca te has enamorado ¿O me equivoco?
Gendo entrecerró los ojos y frunció los labios. Obito no pudo evitarlo y esbozó su acostumbrada sonrisa, le gustaba mucho fastidiar a su mejor amigo.
-¿A qué has venido en todo caso? Pensé que entre Agatha y Aarhus te tenía ocupado las veinticuatro horas del día-Obito soltó una larga carcajada, pues Gendo puso cara de pocos amigos pues los productores del escenario lo tenían agobiado.
-Me les he escapado-contestó en tono burlón-Y he venido a hablar con alguien que no me recuerde mis obligaciones, así que calla, por tu bien.
-De acuerdo-Obito se levantó y le alborotó el cabello a Gendo.
Su amigo había cambiado también, empezando por el tono del pelo, que ya carecía del característico color rubio, y era todo negro, había crecido aunque no mucho aún seguía más bajo que su persona. La figura enfermiza y desgarbada quedaba atrás para dar paso a un cuerpo un tanto ejercitado, luciendo un corte moderno que le hacía más atractivo.
-¿Meryl no te ha vuelto hablar?
-No-Obito fue hasta el otro extremo de la habitación y tomó sus cosas-y espero que no lo haga, o por lo menos que se abstenga hasta después de la prueba- Es una idiota.
-Obito, estuviste ciego toda la vida-Gendo dejó escapar una risita tímida-¿Ya leíste la obra?
-No.
-Idiota.
-Estoy practicando ¿Vale?-Obito se acercó a Gendo y le tocó el pecho con la punta del dedo-además ya he tenido unas referencias y reseñas un tanto movidas-añadió guiñándole un ojo a Gendo.
-¡Meryl y Misato!
-Acertaste-Obito emprendió marcha a la salida-M&M están con las garras bien afiladas, Meryl me dijo que eras un demente y Misato la apoyó, que tu obra era un completo suicidio, sin embargo Clémence ha defendido a capa y espada tu guión, ella sí que lo leyó.
-No entiendo para nada a Meryl-concluyó Gendo-aborrece mi obra, pero continúa en la competencia.
-¿No pensarás que se retiraría así de fácil? Así odie todo lo que venga de ti Haru, Meryl St. Claire jamás dejaría que alguien le gane un protagónico, luchará hasta el final-recordó Obito.
-Fuyusuki me ha dicho, que ellas declararon que no participarías-Gendo iba caminando detrás de Obito.
-Pues hablaban sin tener bases de lo que decían, al enterarme que una de tus obras sería puesta en escena, no sabes cuánto me alegré Haru. Eres un genio en todos los sentido, y lo tienes presente-Obito abrió la puerta que chirrió. Gendo salió primero y éste le siguió-ahora estamos ya montados en el tren y espero que vaya todo bien.
-La audición es en una semana-dijo Gendo preocupado.
-Veremos qué pasa.
-Se que ganarás, Meryl es una gilipollas y Clémence y Gael…
-Son grandiosos, y lo sabes.
-Obito, no son mejores que tú-espetó Gendo, iban por un pasillo a medio iluminar, estaban en el extremo norte de las instalaciones de Liquidreams Londres.
-para Fuyusuki el mejor postor es Gael, es más, creo que desdeñó de mis habilidades y de las de Meryl o Clémence, por eso lo llamó.
-Él sabe muy bien que Meryl no tiene la proeza, ni la valentía de llevar a cabo toda la obra, pero tú sí. Sin embargo, Obi, no quisiera decirte esto, pero decepcionaste a Fuyusuki después de tú actuación en el último festival… Meryl…
-Ya lo sé Haru-Obito volvía a sentirse muy mal por ser tan permisivo y pasivo con las actitudes de Meryl-ella se llevó todo el crédito de la acrobacia que diseñamos juntos para el festival circense. Yo se lo permití-el pelirrojo se detuvo en seco cuando llegaron a una de las salidas alternas del escenario, era la que daba al estacionamiento-No sucederá de nuevo, he despertado.
-¿Quién te hizo el favor?-preguntó con sarcasmo Gendo. Obito le vio y sonrió de nuevo.
-Claramente tú, y Meryl también contribuyó. Lo que sucedió en la sala de protecciones no lo podía dejar pasar por debajo de la mesa-Obito sacó del bolsillo de su mochila el periférico que le daba el control eléctrico de las cerraduras de su coche, negro brillante-Dejemos el tema a un lado ¿Vamos a comer?
Gendo asintió, pero antes de dar un paso observó el edificio que abandonaban.
-¿No tendrás resentimientos de abandonar las obligaciones por un momento?-dijo risueño Obbito.
-¡Agatha, Aarhus que les den!-Gendo se carcajeó fuertemente y fue junto a Obito hasta el coche.
Obito encendió el automóvil y en menos de treinta segundos estaban en la autopista marchando hacia el centro de la ciudad, el pelirrojo manejaba con una habilidad excepcional, iba sin decir una palabra, pues se concentraba en la situación que lo hizo despertar, a pesar de haberle dicho a Gendo, que en ese momento contestaba llamada tras llamada en su teléfono móvil, no hablar más del tema.
Había pasado ya una semana desde que el director del teatro les anunció a la concurrida multitud de acróbatas reunidos en aquel espacioso salón, que se abrirían audiciones para los roles protagónicos que por lo general eran encarnados por él y Meryl. Los días que antecedieron el evento estuvieron cargados de tanta tensión que ésta era palpable a kilómetros de distancia. Sin embargo, aunque muchos barajaron la posibilidad de inscribirse en la futura prueba, únicamente doce se atrevieron a postular su nombre y dar la batalla por el rol principal. Así pues, el tiempo estipulado por el director Fuyusuki y el grupo de guionistas para la realización de las audiciones llegó más rápido de lo que Obito hubiese deseado. Estaba un poco nervioso, aún no hablaba con Gendo sobre que se trataba la obra y ni Meryl ni Misato le habían abordado para hablar del tema, aunque estaba enterado que ambas querían llevar hasta la hoguera a su mejor amigo.
La prueba se llevaría a cabo en uno de las áreas de entrenamiento del escenario, así que el lunes en cuestión, a las ocho de la mañana exactas, todos los participantes de la audición estaban presenten, y no sólo ellos, pues más de la mitad de la plantilla de acróbatas llegaron al lugar de la cita para observar la dinámica de la audición. Todos querían admirar las participaciones, quien se luciría y obtendría el anhelado papel.
Obito, y los otros once se encontraban en el centro del salón, separados a escasos centímetros cada uno de los acróbatas, con los músculos de la cara tensos, respirando pausadamente y tratando por todos los medios de tranquilizar los azorados nervios que iban en aumento, debido al ansia y la expectación. Fuyusuki llegó con varios productores, Misato y detrás Gendo un poco compungido y remilgado. Llevaba varias carpetas que luego entregó a cada uno de los que sería ese día el jurado calificador. Obito sonrió al ver tan enredado a su amigo y al captar su mirada ambos se saludaron con un ademán disimulado, cuando Gendo tomó asiento, el primero en hablar fuerte fue el director.
-No participaran uno a uno-dijo sin levantarse de su asiento, lucía un tanto aburrido de estar allí, se recostó todo lo que podía en su silla y con la mirada perdida y la boca en una mueca de desdeño continuó-hemos acordado en que hagan presentaciones en grupos de cuatro, ya que esto es una preliminar a las audiciones reales-el corazón a Obito empezó a latirle con fuerza, las venas de la cabeza le retumbaron cuando el pulso se le aumentó de manera exagerada. Hacer la prueba en grupo reducía las posibilidades de llegar a la meta final, pues al ser evaluados en conjunto si alguno cometía una imprudencia, o error, los descalificarían de manera automática-Gendo…
-¿Si, Fuyusuki?-el muchacho de cabello negro se inclinó en su asiento para alcanzar a ver a su padre, se quedaron viendo un rato en silencio, el hombre mayor con el ceño fruncido hasta más no poder, y su hijo sin poder sostenerle la mirada por mucho tiempo.
-Informales a los acróbatas de que manera los hemos agrupado-Fuyusuki le extendió una hoja amarilla a Gendo, que la alcanzó con dificultad-adelante.
Gendo se levantó de su butaca con el papel entre las temblorosas manos, lo leyó y luego levantó la mirada alarmado, miró a su padre con los ojos como platos soperos, y sin que se diera cuenta la hoja se le fue de las manos al suelo. Luego sin parpadear volteó a ver a cada uno de los acróbatas con la misma expresión de terror e incredulidad grabada en la retina, y se detuvo especialmente en Meryl St. Claire. El labio inferior de Gendo tembló ligeramente y Obito se dio cuenta de ello y no sabía cómo reaccionar, ¿Qué podía haber leído Gendo en ese papel?
-Los…los grupos…-Gendo respiró profundamente para poder continuar hablando-…son los siguientes…-estaba nervioso-el primer grupo lo componen, Valentino y Valeria Ferrer-en la punta derecha de la fila que hacían los participantes, los gemelos se tomaron de las manos-Dianne Thompson y Lance Steen, se les unirán-los acróbatas mencionados se acercaron a los Ferrer y se estrecharon las manos y se hicieron a un lado.
-Audrey Deux Cafés, Allen Lenard, Bruce Cana y Barbra Farrar conforman el siguiente grupo…
Obito vio como las tres personas que tenía a un lado se apartaba y se iban hacia atrás para encontrarse con el cuarto miembro de su recién formado equipo, entonces lo que vio a continuación fue lo que le dejó perplejo, al igual que quedó Gendo al leer el papel.
-Clémence Mervelliuse, Meryl St. Claire, Obito Kawura y Gael Guilliardi…tercer equipo…-finalizó Gendo. Ninguno se movió, todos se quedaron como petrificados, ni siquiera se vieron entre sí.
-¿Acaso me estás jugando otra de tus bromas pesadas Fuyusuki?-preguntó Meryl cruzándose de brazos y lanzándole una mirada cargada de veneno y furia al director y a su hijo-¿Con Guilliardi y la francesa?
-Querida mía-comenzó Fuyusuki enderezándose-¿No eres tú también natal de dicho país?-cuestionó el hombre, luego sonrió con sorna-Estás en todo tu derecho de retirarte.
Meryl bufó.
-Si lo has hecho con esa intención, fíjate que te has equivocado, mi apreciado director-Meryl caminó hasta donde estaba Obito y lo tomó de la mano-ustedes…-señaló a Gael y a Clémence, que seguían inmóviles-¿Están dormidos aún? ¡Debemos prepararnos! ¿O es que no quieren el protagónico en el “magnus opus” del hijito del director?-ante la última pregunta la misma Meryl rió a carcajada limpia de su chiste, varios la acompañaron. Dio media vuelta y se fue arrastrando a Obito hasta un rincón. Al cabo de un par de minutos Clémence se les unió sentándose algo retirada, Gael se paró al lado de Obito sin decir nada.
El pelirrojo respiró y soltó el aire lentamente, botando la opresión que sentía en el pecho. Estaba un tanto aliviado, no le podía haber tocado un mejor grupo, y allí sentado, en silencio, pensativo llegó a la conclusión que el director había hecho aquello de forma premeditada. Agrupó a los fuertes con los fuertes. Los más talentosos en toda aquella lista de postulantes se encontraban a su izquierda y derecha. Y no sólo él podía darse cuenta de lo obvio del caso.
El grupo uno, comenzó su presentación a medias, uno de los Ferrer no soportó tanta presión y lo retiraron entre dos, temblando y pálido como la cera. Terminaron abruptamente cuando en un giro doble, Dianne Thompson cayó mal en el pie derecho y se precipitó al suelo. Su descalificación era mucho más que evidente. Cuando tocó la prueba del grupo dos, todos los presentes se quedaron sorprendidos al ver lo magníficos que podían ser esos cuatro sin trapecios ni aros giratorios. Tenían una excelente coordinación, en giros y saltos. Meryl tocó el hombro de Obito para captar su atención.
-No he tenido la oportunidad de hablarte Obito…-la chica susurraba-…pero por lo que más quieras debes hacer que Haru lindo, cambie la mayor parte de la obra-al pronunciar el apodo de Gendo “Haru”, Meryl colocó una expresión despectiva-tanto tú como yo, sabemos que el papel principal está en mi bolsillo y tú como siempre quedarás con mi coprotagónico. Por favor, tú mejor amigo escribió la obra y yo soy la estrella de éste sitio, pero…
-¿Tu eres la estrella de éste sitio?-repitió Obito-¿Tendrás tú el protagónico? ¿Gendo debe cambiar su obra? ¿Meryl qué te pasa?
-Nada-contestó secamente la chica aún susurrando-es cierto todo, tú no podrías con un protagónico Obito no tienes…
-¿De qué carezco, eh?-Obito subió la voz tremendamente, llamando la atención de muchos-de lo único que he carecido todo éste tiempo ha sido de la valía para tomaras el puesto que realmente te pertenece en el escenario, St. Claire.
-¡Estás hablando como el idiota de Guilliardi!-saltó Meryl. Gael a un lado de Obito alzó las cejas pero no intervino-¡Sabes que yo tengo la razón!-Meryl apretó los puños y se levantó para alejarse.
-No la tienes Meryl…-Obito clavó la mirada en el suelo, sintiendo como muchos pares de ojos se enfocaban en él y su compañera. De pronto algo que estuvo apagado dentro de su persona, se encendió, esa llama que lo animó a ir a presentarse a Liquidreams, esa que lo mantenía vivaz y sonriente, con la que conoció a Gendo, la competitividad despertaba, Meryl ya no lo iba a pisotear más.
Habían pasado dos días desde que se declarara el grupo donde estaba Obito victorioso en las preliminares de las audiciones, nadie se sorprendió, y circulaban rumores de que todo estaba arreglado para que Meryl y Kawura fueran otra vez los protagonistas, y Fuyusuki solamente quería fardar de falsas esperanzas al resto del equipo brindándoles una inexistente posibilidad de protagonizar. Pasada la audición, sin demora a los cuatro elegidos a la audición final se les llevó hasta la sala de proyecciones de la compañía ubicada en el edificio Masishimoto, donde un reducido y privado grupo tendría información de primera mano sobre la obra escrita por Gendo, y de las acrobacias a interpretar el día de la prueba real. La sala de proyecciones no era muy grande, constaba con unas diez butacas y una pantalla al frente y fondo para las presentaciones digitales.
El silencio dominaba la sala, fue un lapso de tiempo bastante incómodo para todos, Obito tamborileaba los dedos de la mano derecha en el brazo de su butaca, observando cómo Gendo perturbado se paraba frente a todos y sudando a chorros tenía una disputa interna sobre como iniciar la demostración, y las inquisidoras e imperturbables miradas de los productores de imagen, ingeniería y vestuario no ayudaban al pobre hombre. Todos tenían el entrecejo fruncido, sin vestigio de compasión en sus rostros. Se evidenciaba el mal humor de los productores por el cambio de proyecto, pues el trabajo comenzado en la producción escogida anteriormente se iría directo a la basura.
-Esto…-tartamudeó Gendo rompiendo el silencio a medias-soy Riotaku Gendo, bueno… eso ya lo sabían… eh… soy el autor de la obra que será puesta en escena-lo dicho por Gendo sonó atropellado y casi ininteligible. Obito bufó, no soportaba verlo así, pues no entendía como una persona con tal genialidad le costaba un trabajo inmenso dirigirse a un reducido grupo de personas, más percibirlo de esa forma le causaba mucha gracia al pelirrojo.
-Bien…-Gendo miró a Obito suplicante, éste le sonrió demostrándoles que lo apoyaba y que tuviese fuerza para enfrentar a todos en aquella sala-…Se les ha convocado para detallar, primero con los elegidos para las audiciones, las acrobacias que deben realizar y segundo con los productores los detalles primordiales de la preproducción.
Los mencionados productores se miraron entre sí, Meryl carraspeó y le tocó el hombro a Obito, quien volteó con pereza y leyó los labios de la chica cuando le decía “observa bien todos los detalles”, Meryl aún tenía la estúpida idea en la cabeza que él debía ayudarla en todo momento para la prueba, y así hacerse con el papel principal. Gendo se dio la vuelta hacia la pantalla y la encendió con un control remoto, Kawura enfocó su atención en la pantalla sin darle importancia a lo dicho por Meryl. La pantalla mostró un fondo negro y de pronto se materializó una silueta masculina verde, a su lado apareció un trapecio a barra, conocido por Obito y todos los presentes. La silueta tomó el trapecio y se balanceó hacia delante y atrás, con ímpetu y fuerza. De pronto pasados unos veinte segundos cuando el cuerpo se balanceaba hacia delante con rapidez, se soltó del trapecio y ejecutando un giro de rotación de trescientos setenta grados, entendió los brazos y cogió dos barras verticales unidas por arriba y por debajo por una horizontal, haciendo las de un marco de puerta. Sobre la barra horizontal superior había una circunferencia acostada que se ceñía a un arnés rectangular con un canal muy discreto para hacer girar todo el marco, que fue, efectivamente, lo que sucedió cuando la silueta verde tomó las barras y posicionó sus pies en la línea horizontal inferior. Los giros parecían interminables, acompañados del balanceo hacia delante y atrás. Y justo en el preciso instante que el extraño trapecio iba hacia atrás y arriba, la silueta salió disparada girando sobre sí misma, y en un segundo poco perceptible se tomó de una soga, y aún con fuerza de movimiento, se elevó unos metros soltó la soga y luego cayó sobre un trapecio convencional.
Nadie dijo nada al finalizar la proyección, Obito estaba alucinando y sabía a la perfección que los demás también se encontraban en la misma situación, era una acrobacia única y complicada, no pudo evitar ampliar su sonrisa, la genialidad de Gendo le ilusionó más de lo normal, esperaba con ganas que alguna de las escenas de la obra estuviese incorporada tal acrobacia.
-Te lo has pensado maravillosamente-dijo Obito, Gendo bajó la mirada apenado un tanto ruborizado.
-¿Piensas que es posible que alguno de nosotros pueda soportar todos esos giros en el trapecio que has diseñado?-preguntó Gael saliendo de su estupefacción, su pregunta provocó una reacción de inquietud general, Obito borró su sonrisa y pensó detenidamente en lo dicho por Gael, y tenía mucha razón. Enfocó la vista en su amigo, esperaba que tuviese respuesta a ese gran problema.
-Todo en gráficos se ve inigualable, increíble-soltó Meryl-pero es imposible-se quejó-es una locura de principio a final, Misato se los ha dicho a ustedes tres, les advirtió que algo como éste ocurriría-aquello lo dirigía a los productores, que no le prestaron la mayor atención.
-¿Con que Misato aún está confabulando contra el proyecto de Gendo?-preguntó Gael entre divertido y sorprendido-pero que patética resultó ser. Igual que tú Meryl ¿A qué le tienes tanto miedo?
-¡Calla Guilliardi!-rugió Meryl poniéndose en una postura defensiva-En todo caso, no se que hace un perdedor como tú acá.
-Pues he pasado las preliminares lerda-Gael soltó aquello con una risita de suficiencia y con la vista entornada hacia los productores-al igual que Obito, tú y Clémence…
Obito reparó en la castaña, no la había notado en todo lo que iba de la reunión. Estaba sentada lejos de todos, cerca de un rincón, con la vista fija en Gendo, ni se inmutó cuando Gael pronunció su nombre.
-Con… respecto a tu pregunta-G-Gael-se aventuró a hablar Gendo preocupado-no es imposible-pulsó unos botones en el remoto y el trapecio apareció proyectado, ese con forma de marco de puerta y la circunferencia en el rectángulo con el canal para los giros, rodeando el arco, en la pantalla se hicieron distintos acercamientos del trapecio a la par que Gendo explicaba-El arco metálico que genera las vueltas puede ser calibrado para que ejecute una cantidad determinada de giros. Así el trapecista puede estudiar y mentalizar el momento exacto de saltar, pues al acabar el ciclo de giros establecidos, el trapecio se paraliza en un segundo.
-Espléndido-comentó un hombre de cabello gris y gafas de montura cuadrada bastante gruesas. Era el productor de ingeniería, Augut Clickster-es maravilloso Gendo, hace un año cuando fuiste a mi despacho a preguntar todo lo que ya has explicado, nunca imaginé que sería para algo como esto, tú propia obra. Me has dejado sin palabras.
Unas manchas rojas intensas aparecieron en las mejillas del aludido, contento por lo que decía Clickster.
-¿Un año?-se le escapó a Obito, no dejaba de sorprenderse a un punto inimaginable, no había leído la obra de Gendo aún, y eso le apenaba. Su amigo había trabajado de manera constante, sin rendirse, sin quedarse a la sombra, como lo hizo él.
-¿Cuándo nos dan el acceso a la obra?-inquirió una mujer bajota y rechoncha con un moño negro bien apretado-el vestuario no estará listo en un abrir y cerrar de ojos-la mujer tenía la voz firme.
-Tampoco la escenografía, debemos empezar a ambientar pronto, por lo que se ve y los comentarios que he escuchado, la cosa está peliaguda-se quejó un escuálido hombre con ojos diminutos que daban la impresión de estar siempre cerrados.
-Agatha, Aarhus por favor tengan calma-pidió Gendo que se le veía menos nervioso y alegre por la aprobación de los productores-reproducción hará las entregas en la tarde de hoy, justo mañana empiezan las pruebas para los demás roles y en siete días será la prueba para Obito, Gael, Clémence y…Meryl.
-¿Entonces ustedes también aprueban a Gendo?-escupió ofendida Meryl.
-¡¿Todavía con la absurda idea de trabar el trabajo de Haru, Meryl?! Basta ya-se quejó Obito plantándose frente a su compañera, que decidió ignorarlo.
-En todo caso… ¿Eso qué has mostrado será toda la audición?-Meryl bufó y se levantó de su asiento-¿Una sola acrobacia? No es tan espectacular que digamos, me recuerda a un acto ya hecho, algo que he visto antes-Obito estudió la expresión de Meryl y pudo adivinar que sus deseos internos contradecían sus palabras, tenía en su expresión plasmado el deseo por entrenar, y así ganar. Y lo que decía no era del todo falso, la acrobacia de Gendo recordaba alguna otra.
-No estarás copiando cosas ajenas ¿Verdad Haruto lindo?-apostilló en tono burlón Meryl-
-¡Eso es una patgaña, Gendo no hagia esas cosas!-salió en la defensa de Gendo Clémence, quien hablaba por primera vez.
-¡Oh Clémence!-exclamó divertida Meryl-¿Pog qué en vez de pegdeg tu tiempo aquí en la geunión no vas a apgendeg a hablag cogectamente?-inquirió imitando la manera de hablar de la castaña-Gendo tanta chispa no puede venir de la mascota del dueño, me sorprendes mucho-la chica se colocó una mano en la cintura y esbozó una macabra y llena de lascivia sonrisa-cuéntanos Haruto ¿Quién ha sido la victima de plagio?
-¡Meryl para!-gritó Gendo-no permitiré que me ofendas de esa manera-la tranquilidad y timidez se habían esfumado para dar paso a un Gendo con el carácter igual que su padre.
>>Aquí la única persona que se vale de sucias artimañas para lograr lo que desea eres tú St. Claire.
Meryl alzó las cejas pero no cambió su expresión, la acentuó y guiñó un ojo a Gendo. Obito y los productores en cambio pusieron los ojos como platos. Gael adoptó una postura de apoyo incondicional a lo dicho por el escritor, Clémence tenía la boca un poco abierta anonadada.
-Ya veo que no solo yo me he fijado en el asco de persona que realmente eres Meryl-interrumpió Gael a Meryl que estaba a punto de replicar. La chica respiró como toro embravecido.
-¡Cuida tu boca sucia Guilliardi!-gritó Meryl saliéndose de sus casillas, Obito actuó rápidamente y se puso entre la chica y Gael-la última vez no soportaste tanta humillación y abandonaste el barco-apuntaba al muchacho con un dedo acusador; Agatha, Aarhus y August se echaron a un lado y reprobaron a todas voces la conducta de Meryl.
-¡Siempre tan malcriada!
-¡Está loca!
-¿Qué te altera tanto Meryl? ¿Acaso deberíamos dar crédito a esas acusaciones? ¿En realidad tus metas justifican los medios por los cuales las logras?-Clickster habló y luego tomó su teléfono móvil marcó unos dígitos y haciendo un gesto a Gendo se retiró de la sala. Acto seguido se fueron Agatha y Aarhus.
-Saldrás de aquí como la primera vez-amenazó Meryl con una expresión maniática en el rostro. Obito arrugó el entrecejo sin entender nada de lo que decía su compañera de escena, no se quitó del medio.
-¿Cómo la primera vez? ¿Saldré por medio de la influencia de la gran cuenta millonaria de tu padre y la protección que te ofreció y aún te sigue ofreciendo Riotaku? Ella quien encubrió todos tus errores en el pasado-Gael apretó los puños y escupió al suelo, dio un paso adelante, pero las manos de Clémence sobre sus hombros lo detuvieron, la chica le tomó de la mano y lo llevó hasta la salida, allí de espaldas añadió-esta vez no Meryl, te llevo la delantera en muchos aspectos, tú serás quien se destruya en una fracción de segundo, saldrás de aquí tal cual como lo hice yo, llena de vergüenza, como la peor piltrafa del mundo, tu salida será mucho peor. Ya no soy el viejo Gael.
-¡MALDITO!-el chillido de Meryl le provocó un fuerte dolor de oído a Obito.
-¡Cálmate ya loca!-Obito la empujó contra una butaca sentándola, Gael se retiró con Clémence sin decir nada más-pareces desequilibrada ¿Qué ha sido todo eso? ¿Por qué Gael…?
-¡Silencio Obito! Él es un estúpido nada más, son meras palabras vacías. No puedo permitir que Guilliardi vuelva, corro el riesgo de perderlo todo.
-¿Perderlo todo? ¿Qué fue lo que hiciste Meryl?-Obito la encaró serio, no entendía nada. Estudió la postura preocupada y urgida de Meryl-¡Contéstame!
-Poco te importa-le espetó la mujer-y ahora que quieres ocupar un puesto para el que no tienes habilidad me estorbas-se levantó decidida.
-¿Estorbo? ¿Eso hago ahora? ¡Pensé que éramos amigos!-Obito estaba herido-¿No soy lo suficiente bueno según tú para tener un protagónico? ¿Cómo es que siempre estás pensando en ti y nada más que en ti? ¡Despierta! Eso ya se acabó.
-No eres rival para Guilliardi-dijo ofuscada Meryl-ni para él, ni para nadie realmente importante Obito. Querido por algo vives a mi sombra, estás en la cima porque así te lo he permitido ¡Vamos ya! Lo sabes.
Obito sentía hervir toda la sangre, en ese preciso instante se daba cuenta de muchas cosas que había ignorado porque no quería ver la auténtica cara de Meryl St. Claire. Un gran peso cayó encima de los hombros del pelirrojo, tenía la sensación que le arrojaba un balde de agua fría, los pies se le pusieron de plomo, no podía seguir hablando, giró su rostro para no verla más. Meryl giró sobre sus talones y se marchó.
-ha estado fuerte…-intervino Gendo al cabo de un rato.
-pues si-contestó Obito con pesar-siempre me lo dijiste Haru. No quise escucharte.
-Tranquilo, algunos tercos como tú tienen que aprender con métodos bruscos-Gendo soltó una risotada. Obito tomó asiento aún abatido.
-¿Qué podría haber hecho Meryl?
-Yo…-Gendo no pudo sostenerle la mirada a su amigo, y se enfocó en la pantalla vacía-no quiero ponerla en el puesto de la peor persona en tu lista Obi-Gendo le alborotó el cabello a su amigo, cosa que por lo general era al revés, luego chasqueó los dedos-sal de ese abismo, olvídala.
-No es tan fácil, ha sido mi compañera por un largo tiempo, la creía mi amiga-Obito sacudió la cabeza un par de veces para deshacerse de esa idea.
-¿Quieres saber porqué te pareció conocida la acrobacia?-lanzó la pregunta para cambiar de tema.
-¡Por favor!-Obito se entusiasmó de pronto-a mí también me pareció haberla visto en alguna parte.
-¿Recuerdas el año que ingresaste a Liquidreams? El estelar lo daba una invitada…
-¡El fénix!
-Exacto.
Gendo zarandeó a Obito por el brazo, ya no hablaba por teléfono, lo apagó para evitar que lo molestaran más, estaban cerca del restaurante donde comerían. Al bajarse Obito trató de despejar su mente un poco, se había extraviado y ensimismado entre tantos recuerdos.
-¡Obi!-exclamó Gendo tirándole del brazo para entrar al restaurante-Para ya de pensar en cualquier cosa que tenga que ver con Meryl, Gael, el teatro y la audición ¿eh? Hemos venido a olvidar todo eso que tantos dolores de cabeza nos da.
Obito asintió, lo que decía Gendo era completamente cierto, no podía creer todo lo que había cambiado y en tan pocos días, influenciado por su mejor amigo, y por quien sería su rival en potencia de ahora en adelante. Al sentarse a la mesa veía como Gendo articulaba un discurso más no le prestaba mucha atención, tenía en ese preciso instante en su mente la técnica para lograr la acrobacia, sabía que la próxima vez que lo intentase por fin cumpliría su objetivo.